Luego de un día caluroso y cansador volvía a casa finalmente. Quizás por un dejo de melancolía decidí alargar mi recorrido y rememorar las tardes de antaño con los pibes del barrio. Doble la esquina de Álvarez y Fluguerto para encontrarme con el antiguo lugar predilecto de juego, la vereda de la casa de Andrés. Intente empezar a recordar a que jugábamos o que hacíamos, porque a decir verdad el estar en la calle solo, no me incitaba a nada.
Después de pensar unos minutos logre recordar algo.. la bolita! Nosotros jugábamos a la bolita en la vereda de Andres porque era la que tenía el mejor “opi”. Camine hacia donde estaba pero para mi sorpresa no solo el “opi” no estaba sino que había una tapa plástica en su lugar, maldito “AySA” pensé. Volví a casa angustiado, me había gustado recordar esos juegos…
Entre a casa, mi hermano estaba en la pc súper concentrado y justo ahí lo descubrí todo. Mi hermano nunca supo lo que era jugar en la calle. Senti pena por el y asumí que soy parte de la última generación que jugó en la vereda. Una vez ya en mi cuarto trate de buscar mi tarro de bolitas pero ya no estaba.. tampoco así mi pelota, ni mi yo-yo magic..

La realidad me despertó rápidamente, las cosas cambiaron y yo deje que cambien.. Dejamos de lado muchas cosas que nos gustaban por el avance de la tecnología, ya no hay chicos en las veredas jugando a la bolita ni a la escondida, vamos a ver cuantos pibes de 10 años saben jugar a la bolita! creo que ninguno!, pero si ponemos en sus manos una Pc claramente saben cómo usarla..

Me gustaría saber que paso, como puede ser que haya pibes que no sepan lo que es tomar la leche a las 5 de la tarde para poder salir a jugar, por que más temprano es “La hora de la siesta” y es peligroso.
Es nuestra culpa y hay que admitirlo, nos dejamos seducir por cosas como la Play, la Pc, la Tv por cable y finalmente para liquidar todos los juegos de antaño llego Internet. Empezamos teniendo un Family, cuando jugar “El Mario” era lo mas!, y después lo mas fue “El Sonic” en el Sega, y finalmente para aniquilarlos a todos, la Play. Fui una víctima más del Gran Turismo y el Resident Evil ( Imposible Jugarlo de noche a esa edad! ). Debo reconocer que caí ante ellos, para empezar a alejarme así de las veredas que hoy extraño tanto. Quizás no lo noté, pero hoy es clara la señal, el día que deje de salir a andar en bici por jugar a la Play, ese fue el día de mi traición, después deje de lado la escondida, la bolita y finalmente “Metegol entra” No voy!.
El ver todo ese cambio repentinamente me angustiaba, me hubiera gustado ver que mis primos pasen todas esas experiencias que yo viví en la calle, desde caerme de la bici lejos de casa y tener que volver sin mariconear, hasta agarrarme a piñas con algún amigo.
Ya es tarde.. y lamentablemente solo una cosa podía hacer para recuperar esos recuerdos, juntar a los pibes..
Fui a la casa de Andres y toque timbre, ilusionado con recuperar un recuerdo pero también consciente de que podía llegar a sonar tonto. No me importaba, yo quería ese recuerdo. Finalmente después de unos segundos la puerta se abrió y una señora entrada en edad se asomo temerosamente detrás de a puerta, que se encontraba trabada con la cadena de seguridad.
Cordialmente le pregunte si Andres podía salir a jugar. Se sonrojo apaciblemente y me respondió
:- La familia de Andres se mudo en el 2002.. no creo que pueda salir a jugar..
Las historias se asemejaron con mis demás amigos.. Matias se fue al Sur, Diego se caso y nadie sabe nada de Caro.
Ya nada mas podía hacer, quizás por este medio pueda evitar que se olviden del todo de este pasado tan hermoso, beban un trago del licor del recuerdo, busquen sus bolitas y salgan a la vereda.. quizás solo quizás encuentren algún opi…

Si es así, aún podemos salvar nuestros recuerdos del olvido.
El cartero del buzón Rojo