No podía faltar una carta que resuma el balance de un año donde el buzón, razón de mi ser, tomo vida y se fue abriendo paso día a día, carta a carta, quizás en esta fecha es común ver una carta hablando de sentimientos Buenos deseos u augurios, pero también las hay las cartas resumen donde veamos un poco para adentro de cada uno y que cada uno pueda hacerse su deseo promesa o reproche de año Nuevo.
Año Nuevo vida nueva decíamos hace un año, pensemos ahora que cambio de ese año para acá, en que crecimos en que fallamos en q mejoramos o incluso en que empeoramos, quizás esa sea la idea del balance, hay un desafío que vale la pena intentar, aunque solo lo recomiendo a aquellos que reaccionen frente al dolor. Intenten encerrarse en una habitación, cerrar ventanas y apagar luces, dejar que reine la obscuridad y el silencio, nada de música ni ruidos externos, una vez que reine la obscuridad y el silencio es hora de cerrar los ojos para dejar de mirar y empezar a ver. Es fácil asustarse al principio, ya que una vez suprimida la visión y la audición lo único que vas a poder ver y oír es a vos mismo, vas poder ver puertas adentro quien sos, con algo de fuerza vas a poder ver de donde venís y si todo va bien vas a ver hacia dónde vas… no te asustes, el silencio asusta porque grita verdad, pero hay que acostumbrarse. Una vez que estés frente a los gritos de tu yo que ignoraste todo el año vas poder ver tus errores tu conciencia y el porqué de tus acciones. Muy probablemente descubras porque reaccionaste así en esa situación…

Quizás llores, quizás grites, quizás pidas perdón… pero no sirve de nada, no ahora, lo que sirve es que veas todos esos sollozos, gritos y perdones que no diste por no escucharte a vos mismo, para que la próxima vez que tengas q llorar gritar o pedir perdón puedas hacerlo en el momento adecuado, porque en ese momento va a valer, después ya no...
Esta es mi carta para ustedes, espero que cada uno sepa leerla…
Por mi parte me despido, y les deseo un feliz año, pero sepan que no todo depende de mi deseo, sino de que cada uno se haga un buen año para sí mismo.
Sin más me despido
A la memoria de mi abuela Irene Moreno.
El Cartero del Buzón Rojo